Depresión: ¿cómo salir de ahí? como superarla, reconocer sus síntomas

La depresión la podemos definir como uno de los trastornos psíquicos más comunes, más extendidos y con mayor incidencia con el paso de los años. Al igual que pasa con la ansiedad, el trastorno depresivo y las personas depresivas han alcanzado ya las previsiones de la OMS para 2020. Esto es un dato preocupante para la sociedad ya que nos debería llevar a analizar qué factores sociales y circunstanciales pueden estar influyendo en ello. Un depresivo y sus familiares suelen hacer por norma una serie de preguntas cuando estamos en consulta: qué es una depresión, cómo salir de la depresión, qué tratamiento para la depresión existe y cómo tratar la depresión con su familiar cuando estén en casa.

Justo hoy queremos resolver estas y otras muchas preguntas que os podéis hacer todos los que nos seguís desde casa.

El concepto clave del trastorno depresivo es el de “ trastorno depresivo mayor”. Se define por la presencia simultánea de una serie de síntomas de depresión importantes durante un período prácticamente continuado de dos semanas. Además se requiere que al menos uno de esos síntomas sea necesariamente o bien un estado de ánimo triste, deprimido, o bien una pérdida de placer (anhedonia) con las cosas con las que uno solía disfrutar. Se requiere, además, que estos síntomas conlleven una marcada interferencia con la vida cotidiana.

Los síntomas de la depresión que presenta una persona deprimida puede ser muy variado en cuanto a lo que siente y también en cuanto a su evolución temporal. También puede variar su gravedad: en algunos casos se trata de síntomas de depresión leve y en otros existen deseos o intentos de suicidio. Pero en general, cualquier depresivo es probable que presente un conjunto de signos y síntomas que se pueden reducir a cinco grandes núcleos:

Síntomas anímicos:

 La tristeza es el síntoma anímico por excelencia de la depresión. Está presente en prácticamente todos los deprimidos. A veces, el estado de ánimo predominante es el de irritabilidad, sensación de vacío o nerviosismo. Incluso en los casos de depresiones graves, el paciente puede llegar a negar sentimientos de tristeza, alegando que “ahora es incapaz de tener ningún sentimiento”, en estos casos graves, es normal que los pacientes digan que les es prácticamente imposible llorar.

 

Síntomas motivacionales y conductuales

Uno de los aspectos subjetivos más dolorosos para las personas deprimidas, es el estado general de inhibición en el que se hallan. La apatía, la indiferencia y, en definitiva, la anhedonia (o disminución de la capacidad de disfrute) es, junto con el estado de ánimo deprimido, el síntoma principal de un estado depresivo. Tomar decisiones cotidianas puede, también, convertirse en una tarea imposible. En la depresión crónica y a veces en la depresión endógena (en los casos más graves) este tipo de inhibición conductual se conoce como retardo psicomotor, un enlentecimiento generalizado de las respuestas motoras, el habla, el gesto y una inhibición motivacional casi absoluta. En casos extremos, este retardo, puede llegar al estupor depresivo, un estado caracterizado por mutismo y parálisis motora casi totales, y muy similar al estupor catatónico.

 

Síntomas cognitivos:

 El rendimiento cognitivo de una persona deprimida está afectado. La memoria, la atención y la capacidad de concentración pueden llegar a resentirse drásticamente, incapacitando su desempeño en las tareas cotidianas, sobre todo en la depresión grave. Pero, a parte de este déficit formal, el contenido de las cogniciones de una persona deprimida está también alterado. La valoración que hace de si misma una persona deprimida, de su entorno y de su futuro suele ser negativa. La autodespreciación, la autoinculpación y la pérdida de autoestima suelen ser, por lo tanto, contenidos clave en las cogniciones de estas personas.

 

Síntomas físicos:

 Los síntomas físicos de la depresión suele ser uno de los motivos principales por los que se solicita la ayuda de un profesional. Un síntoma típico que afecta a un 80 por 100 de los pacientes depresivos es, son los problemas de sueño. Normalmente son problemas de insomnio, si bien, en un pequeño porcentaje de los pacientes puede darse hipersomnia. Otros síntomas físicos comunes son la fatiga, la pérdida de apetito y una disminución de la actividad y el deseo sexual. También pueden darse molestias corporales difusas como: dolores de cabeza, de espalda, náuseas, vómitos, estreñimiento, micción dolorosa, visión borrosa, etc.

 

Síntomas interpersonales:

 Una característica importante de las personas deprimidas es el deterioro de las relaciones con los demás. De hecho, un 70 por 100 dice haber disminuido su interés por la gente.

 

¿Por qué se produce la depresión?. Causas de la depresión:

 Las causas de la depresión suelen estar bien establecidas. Sabemos que son varios los núcleos implicados en la aparición de los síntomas de depresión:

1- Factores genéticos: Está comprobado que el tener familiares o historial de depresión familiar aumenta en un 25% o 30% la probabilidad de padecerla.

2- Factor bioquímico: Este problema surge también ante la bajada del neurotransmisor llamado serotonina. Por esto, los psiquiatras para saber como combatir la depresión se centran en fármacos que hacen aumentar este neurotransmisor, por lo tanto como tratar la depresión se hace más efectivo conociendo este tipo de datos.

3-Factores personales y circunstanciales: Para saber como salir de la depresión hay que tener muy en cuenta factores personales que llevan a desencadenar episodios de este tipo. En este área se suele encuadrar la depresión laboral , depresión postparto o depresión reactiva.

 

Depresión como salir de la depresión

¿ Cuál es la incidencia de la depresión y a quién afecta?

 Estudios epidemiológicos recientes han puesto de manifiesto que la depresión es más frecuente de lo que se pensaba. El conocido estudio ECA efectuado en EEUU a principios de la década de los ochenta arrojó que los trastornos depresivos son el trastorno más común después del abuso de sustancias y los trastornos de ansiedad.

Según el estudio ECA, aproximadamente un 5 por 100 del conjunto de la población adulta ha presentado o presentará un trastorno de depresión mayor en el transcurso de su vida. Estos datos son bastante semejantes a los que se dan en otros países del entorno occidental y posiblemente no difieran mucho de los que podrían darse en nuestro país.

Las cifras de prevalencia del trastorno depresivo mayor son prácticamente el doble en las mujeres que en los hombres, incluso en culturas muy diversas. Esta diferencia sexual pudiera ser un indicio de la existencia de factores genéticos contribuyentes a la manifestación fenotípica de esta alteración, o bien reflejar la existencia de tempranas diferencias educativas entre los niños y las niñas.

Aunque las tasas de depresión para la población general parecen bastante estables a lo largo de las últimas décadas, es posible que, especialmente en algunos grupos, la depresión esté, efectivamente, en ascenso. La depresión y también otros problemas, como el abuso de sustancias y suicidio, es un fenómeno creciente en los grupos más jóvenes. Aunque las mujeres presenten aún tasas de depresión más altas que los varones, las diferencias se van acortando en las generaciones más jóvenes, debido más a un crecimiento de la depresión masculina que a una disminución de la femenina.

Frente a lo que muchas veces se presupone, el nivel socioeconómico no tiene un efecto relevante en las tasas de depresión clínica, si bien, las tasas se triplican en muestras de personas en paro laboral o que están cobrando el subsidio de desempleo. Por otro lado, la depresión mayor es hasta dos veces más frecuente en medios urbanos que rurales. El riesgo no es igual para todos los grupos de edad. Contrariamente a lo que se piensa, el riesgo más elevado de padecer un episodio depresivo mayor se observa en los jóvenes adultos ( 25 – 44 años ). A partir de esa edad el riesgo de padecer un trastorno depresivo mayor disminuye tanto en hombres como en mujeres. Otros factores de riesgo a tener en cuenta son factores como los acontecimientos estresantes vividos como graves y muy amenazantes, y las situaciones de pérdida familiar, así como una historia de depresiones en los progenitores. Parece muy improbable que el estrés por si mismo cause trastornos depresivos plenos, si bien en combinación con otros factores, pueden incrementar el riesgo de depresión y, especialmente, el riesgo de recaídas.

 

¿Cómo saber si una persona tiene depresión?

 Esto es justo lo que los test de depresión intentan respondernos cuando lo usamos en consulta. Podemos decir que hay tres aspectos relevantes en el depresivo que además de convierten en clave para como tratar la depresión.

  1.  Tienen una visión negativa de sí mismos. Se ven torpes, desgraciados y sin valor personal. Atribuyen sus experiencias desagradables a un defecto suyo y, como consecuencia, se ven inútiles y carentes de valor. Se critican a sí mismos, se culpabilizan y piensan que carecen de la capacidad necesaria para sentirse felices y llevar la vida que les gustaría.
  2. Interpretan la realidad de forma negativa y tienden a centrarse más en el lado malo de las cosas. Por ejemplo, si alguien se porta bien con ellos, pueden pensar que es por lástima o porque espera algo a cambio y no por una verdadera amistad. Esto es debido a que al valorarse tan poco a sí mismos piensan que no es posible que los demás sientan cariño por ellos o los valoren como personas.
  3. Tienen una visión negativa del futuro. Piensan que sus penas y dificultades no terminarán nunca. Esperan lo peor del futuro; esperan que las cosas les salgan mal hagan lo que hagan y, como consecuencia, no están motivados para actuar e intentar cambiar.

El resto de los síntomas son consecuencia de estas tres características básicas: las ideas de suicidio suponen un deseo de escapar a una situación que ven como insoportable e irresoluble; la apatía y la falta de energía provienen de la creencia de que van a fracasar en todo cuanto se propongan y, por tanto, es absurdo intentar nada.

 

¿Cuál es el tratamiento para la depresión?

Para saber como combatir la depresión es imprescindible tener en cuenta que en un primer momento usaremos los test de depresión para complementar una primera evaluación que nos de pistas para diferenciar una depresión endógena, de una depresión reactiva y también síntomas de depresión leve, de depresión severa. Aunque sea un aspecto algo más técnico debemos aclarar que para los profesionales es imprescindible distinguir rasgos característicos que nos distingan entre depresión neurótica o depresión bipolar.

Siempre para salir de la depresión hay que trabajar en dos grandes grupos: tratamiento cognitivo, es decir, de pensamientos irracionales y por otro lado, tratamiento conductual. Se trata pensamiento y conducta. Debemos identificar qué errores cometemos en cada una de estas áreas.

Éstas son algunas de las formas con las cuales podrá reconocer el pensamiento depresivo:

  1. El pensamiento negativo tiende a ser automático. No se llega a ellos en base a la razón o la lógica, da la sensación de que simplemente aparecen. Estos pensamientos están basados en la baja estima que las personas deprimidas tienen de ellos mismos, más que en la realidad.
  2. Los pensamientos son irracionales y no ofrecen un propósito útil. Le hacen sentir peor y le ponen trabas en el camino de conseguir lo que realmente quiere de la vida. Si los considera cuidadosamente, probablemente encontrará que ha saltado a una conclusión que no es precisa. Su psicoterapeuta será capaz de mostrarle cuán irracionales son sus pensamientos negativos.
  3. A pesar de que estos pensamientos son irracionales, parecerán perfectamente plausibles en el momento en que usted los tiene. Son usualmente aceptados como razonables y correctos, tanto como los pensamientos de la realidad, como que “el teléfono está sonando, debería contestar.”
  4. Mientras más crea en estos pensamientos negativos (esto es, mientras más los acepte sin criticarlos), peor se sentirá.

La activación conductual es el otro gran bloque a trabajar. Superar la inercia negativa de no hacer nada porque no me apetece es fundamental para este problema, ya que es un círculo vicioso que lleva a la persona a la inactividad total que desde luego solo va a ayudar a sentirse peor y acrecentar los pensamientos de insatisfacción, apatía y desgana.

Si estás leyendo este artículo y te preguntas cómo puedes ayudarte a ti mismo o a algún familiar, la respuesta es clara: ayúdale a llegar a un profesional especialista en este tipo de problemas.

Más Vida Psicólogos. Aurora López. Psicóloga Sanitaria.

2017-12-07T19:04:47+00:00

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