TOC o trastorno obsesivo compulsivo. Obsesiones que se apoderan de ti.

El trastorno obsesivo compulsivo, o toc, es el tema que os traemos hoy. Seguramente conoces lo que significan estas siglas y sepas a que nos referimos.

Todos conocemos este problema como obsesiones que se nos meten en la cabeza de las que no nos podemos liberar y que nos causan mucho miedo y ansiedad. Podría servirnos como definición pero nuestro objetivo de hoy es que conozcas cuales son las claves reales de este problema y qué tienes que hacer para superarlo.

¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo?

El trastorno obsesivo compulsivo o lo que otras personas dirían que es toc, se caracteriza por las obsesiones y/o compulsiones que consumen tiempo, son estresantes y/o interfieren con las rutinas, las relaciones interpersonales o el funcionamiento cotidiano. Las obsesiones constituyen impulsos, ideas, imágenes o pensamientos
persistentes que se introducen en la mente de la persona y provocan una preocupación o ansiedad excesivas. Las compulsiones conforman actos o conductas repetitivos que se ejecutan como respuesta a las obsesiones para aliviar o evitar la preocupación y/o ansiedad. Con frecuencia pretenden impedir o evitar mágicamente algún acontecimiento temido tal como la muerte, la enfermedad o algún infortunio percibido.

¿Cómo funciona la relación entre obsesión y compulsión?

En resumen podríamos decir que la obsesión son los pensamientos obsesivos que nos pone nerviosos y para quitarnos esta emoción desagradable tenemos una conducta que nos va a tranquilizar, que sería la denominada compulsión.

Síntomas del trastorno obsesivo compulsivo.

TOC o trastorno obsesivo compulsivo

En el trastorno obsesivo compulsivo los síntomas son muy claros en este sentido. Existen varias tipologías:

1. Los que se lavan y los que limpian padecen obsesiones sobre una posible contaminación por suciedad, gérmenes, virus o substancias extrañas. Viven con el temor constante de sufrir algún daño o de causar un perjuicio a los demás debido a la acción de tales agentes contaminantes.

2. Los que ordenan creen que deben organizar ciertos objetos de un modo determinado, exacto o “perfecto”. Llegan a sentirse extremadamente tensos si aquellos son movidos, tocados u ordenados de un modo distinto.

3. Los obsesivos puros experimentan pensamientos e imágenes involuntarios, intrusos y horrendos en los que causan daño a los demás. En vez de implicarse en rituales conductuales, pueden dedicarse a pensamientos repetitivos, tales como contar, rezar o repetir ciertas palabras, para contrarrestar sus pensamientos generadores de ansiedad. También pueden revisar mentalmente, y de modo obsesivo, las situaciones para protegerse ante la duda y reducir la ansiedad.

4. Los acumuladores recolectan objetos insignificantes y padecen dificultades para deshacerse de cosas que la mayoría de la gente consideraría “porquerías”.

5. La gente con escrupulosidad obsesiva se centra en cuestiones religiosas o morales. Sus compulsiones pueden implicar la oración y la búsqueda de confirmación de los demás en lo referente a su “pureza”moral.

Muchas personas pueden identificarse, hasta cierto punto, con todas estas formas de trastorno obsesivo compulsivo. ¿Quién no ha comprobado una segunda vez si la cerradura se encuentra cerrada?

Sin embargo, cuando la conducta interfiere significativamente con la vida cotidiana, el problema podría ser un trastorno obsesivo compulsivo.
Quizás usted padezca algunos de los síntomas descritos con anterioridad pero no interfieran significativamente con su vida. Siga leyendo, puede percatarse de que sus hábitos sí interfieren, de hecho, en su vida. Incluso aunque sus síntomas no sean lo suficientemente severos como para justificar un diagnóstico de trastorno obsesivo compulsivo, usted podría beneficiarse de los mismos principios de la terapia cognitivo conductual que se emplean para ayudar a los individuos que padecen un trastorno obsesivo compulsivo “hecho y derecho”.

Casos reales de personas con TOC.

La historia de Cherry: “Y si…?”

Mi conflicto con el trastorno obsesivo compulsivo y ser una persona obsesiva comenzó con el temor de que no había cerrado la puerta al salir de casa. Después de un tiempo, mi necesidad de comprobarla y mi preocupación se incrementó hasta que invadía toda mi vida.
Regresaba a casa para verificar la cerradura, la cafetera o la cocina. Cuando estaba lejos de casa, con frecuencia me detenía en lo que estaba haciendo y volvía a mi coche para comprobar que el freno de mano estaba puesto y la puerta cerrada. Las situaciones hipotéticas de “¿y si…?” se convirtieron en una compañía constante. “¿Y si había dejado abierta la puerta del coche, se metía un niño y se hacía daño?”. “¿Y si no había puesto el freno y el coche se ponía en marcha y atropellaba a alguien?”. Las obsesiones giraban en torno al temor de que hubiera hecho algo –o lo hubiera omitido– que podría resultar dañino para los demás. También sufría problemas con el lavado de manos cuando preparaba comidas, temiendo que pudiera contaminarlas.

La historia de Mary

Los temores obsesivos y la neurosis obsesiva sobre la posibilidad de enfermarse muy gravemente irrumpieron en la vida de Mary cuando su hijo mayor contrajo un virus que amenazó su vida. Comenzó a evitar la sangre, la suciedad, los gérmenes y las manchas rojas por miedo a la posibilidad –con independencia de su improbabilidad– de enfermarse y, por tanto, no ser capaz de cuidar de su hijo.
Sus temores persistieron y empeoraron durante cinco años antes de decidirse a ponerse en tratamiento. Para entonces se lavaba sus manos aproximadamente cien veces al día y su ritual de ducha diaria le suponía una hora entera. Evitaba pasar cerca de hospitales, clínicas y consultorios médicos porque pensaba que se encontraban “contaminados”. Ciertas calles también se hallaban fuera de los límites, calles donde era probable que moraran vagabundos, porque consideraba que ellos tenían más posibilidad de sufrir heridas abiertas que la gente que vivía en un hogar. Ella evitaba cualquier cosa que presentara una mancha roja porque existía la posibilidad de que tal elemento pudiera camuflar una mancha de sangre. Mary sólo se sentía realmente cómoda en ciertas áreas de su propio hogar que etiquetaba como “seguras y limpias”.

El toc en niños, ¿cómo funciona?

El toc infantil sigue un patrón muy parecido al que hemos visto en adultos. Los niños es cierto que tienden a ser menos conscientes de las obsesiones como tal, sino que lo expresan más bien como miedos e inseguridades.
La mayoría de ellos suelen expresar “que sus cabezas le dicen que tienen que hacer algo para que no le pase nada malo a él o a sus familiares”. Algo así nos podría estar dando pistas de una posible obsesión infantil.

Causas del TOC

Nadie conoce con exactitud las causas del trastorno obsesivo compulsivo pero los investigadores están colaborando para completar juntos el puzzle.
Cada vez existe una mayor evidencia de que la etiología son sutiles variaciones en las estructuras y circuitos cerebrales. La teoría defendida más ampliamente es que la causa se relaciona con niveles anormales en alguno de los elementos químicos vitales del cerebro: la serotonina.

Ésta juega algún papel en muchos procesos biológicos, incluyendo el estado anímico, la agresión, el control de impulsos, el sueño, el apetito, la temperatura corporal y el dolor. Una regulación anómala de la serotonina también se encuentra implicada en la depresión, los trastornos alimenticios, la automutilación y le esquizofrenia (Yaryura-Tobias y Neziroglu, 1997b).

La serotonina es uno de los elementos químicos denominados neurotransmisores que las células neuronales emplean para transmitir los impulsos nerviosos y comunicarse entre sí. Los neurotransmisores realizan su trabajo en el minúsculo espacio existente entre dos células nerviosas, denominado hendidura sináptica. La transmisión termina cuando los neurotransmisores son absorbidos de nuevo por la célula neuronal transmisora, un proceso que se denomina recaptación. El incremento, mediante la medicación, de la serotonina disponible parece generar cambios en los receptores de algunas de las membranas nerviosas. Se cree que estos receptores pueden encontrarse alterados en las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo (Jenike, 1996).

Cómo superar el toc

¿El toc se cura? Es la pregunta más frecuente en sesión cuando una persona con problemas obsesivos acude. Como superar el toc es nuestro objetivo como profesionales. La tendencia obsesiva podríamos decir que se aprende a manejar.

Nuestra recomendación como profesionales es que la intervención primera sea psicológica con una terapia de corte cognitivo conductual. La evolución del paciente nos dará información de hasta que punto es necesaria o no la medicación como apoyo a la terapia.

Dos de los principios fundamentales a trabajar en consulta son la exposición y la prevención del ritual.

La exposición y la prevención del ritual se basan, en parte, en el principio, bien establecido por la investigación científica, de que el temor se supera atreviéndose a enfrentar los propios objetos o situaciones que provocan la ansiedad, temor y evitación.

1. La exposición se basa en dos procesos de aprendizaje importantes y relacionados entre sí: la habituación y la extinción.

2. Habituación: La habituación es la tendencia natural de nuestro sistema nervioso a “insensibilizarse” mediante el contacto repetido y prolongado con un estímulo nuevo. También ha sido etiquetado como “el remedio del aburrimiento del sistema nervioso” (Ciarrocchi, 1995).

Todos, sin excepción, experimentamos el proceso de la habituación en nuestras vidas diarias. Un ejemplo sería el estremecimiento súbito de frío que sentimos cuando nos introducimos en una piscina con el agua a baja temperatura. Nuestras terminaciones nerviosas envían un mensaje a nuestros cerebros, “¡Chico, esto sí que está frío!”. Pero si aguantamos y no salimos inmediatamente de la piscina, en unos segundos la sensación de frío desaparece gradualmente y el agua empieza a sentirse casi caliente. ¿Qué es lo que sucede? Ciertamente el agua no se calienta. En vez de ello nuestros sistemas nerviosos “se vuelven insensibles” a la sensación de frío y nos habituamos al agua fría. El mismo proceso también puede subrayarse en las situaciones que tememos y que implican a personas (por ejemplo vagabundos), lugares (aviones) y, en el caso del trastorno obsesivo compulsivo, incluso a nuestros pensamientos.

Através de una confrontación frecuente y prolongada de las situaciones que tememos e imaginamos, el sistema nervioso del ser humano se “insensibilizará” automáticamente a las respuestas de temor hasta convertirlas en elementos más manejables. Un ejemplo sencillo del modo en el que el funcionamiento de la habituación ayuda a superar el temor se puede percibir en el miedo, o fobia, al agua. El sujeto temeroso es conducido, en primera instancia, a una escasa distancia del borde de una piscina hasta que su temor alcance niveles molestos y después se espera. Durante los siguientes minutos, su temor original da paso a la insensibilización cuando irrumpe la habituación del sistema nervioso. Cuando ya se encuentre en calma, la persona se acerca entonces a unos escasos centímetros de la piscina. Nuevamente, el temor aumenta hasta niveles molestos y, otra vez, la persona espera hasta habituarse al miedo y éste descienda hasta niveles manejables. Se repite el proceso mediante “pasitos”. De modo gradual, primero se introduce un pie en el agua, después el otro. Luego ambos pies, las piernas hasta los tobillos, y posteriormente hasta las rodillas. Después se sumergen ambas piernas al completo. Gradualmente, se introduce todo el cuerpo en el agua con muy poco temor acompañando al proceso. Aunque se considere algo muy sencillo, el proceso de superar los temores del trastorno obsesivo compulsivo acontece de un modo muy similar, en especial cuando va acompañado por el bloqueo de los rituales compulsivos o prevención del ritual.

Qué puede hacerse.

En el pasado el trastorno obsesivo compulsivo se consideraba una enfermedad psiquiátrica incurable e intratable. Sin embargo durante los pasados quince años ha tenido lugar un inmenso progreso en el tratamiento efectivo del trastorno obsesivo compulsivo. Una considerable evidencia clínica y científica demuestra que la terapia cognitivo-conductual (TCC) combinada con el uso de medicación constituye un tratamiento efectivo. Gracias a tal evolución muchas personas que padecían un trastorno obsesivo compulsivo disfrutan ahora vidas más felices y saludables.

Lo “cognitivo” en la terapia cognitiva conductual (TCC) se refiere a los métodos y técnicas específicos que ayudan a cambiar las creencias erróneas que prevalecen en el trastorno obsesivo compulsivo. Lo “conductual” se refiere a los métodos específicos para modificar la conducta –las acciones– tal como los rituales compulsivos del trastorno obsesivo compulsivo. La técnica cognitivo-conductual considerada más efectiva en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo es la denominada exposición y prevención del ritual (EPR). También se le conoce como exposición y prevención de respuesta. El programa autodirigido que se presentó anteriormente en este volumen emplea técnicas de la terapia cognitivo- conductual, incluyendo la exposición y prevención del ritual.

El componente cognitivo de la terapia cognitivo-conductual implica la modificación de los pensamientos y creencias distorsionados. Existe muy poca evidencia empírica controlada de que la terapia cognitiva por sí sola constituya un tratamiento efectivo para el trastorno obsesivo compulsivo sin emplearse el componente conductual. La mayoría de las personas con trastorno obsesivo compulsivo ya han dedicado una inmensa cantidad de tiempo al intento de corregir sus cogniciones disfuncionales. Por lo general son conscientes de que su pensamiento es obsesivo y anormal (Pedrick, 1997). La terapia cognitiva es útil si se combina con la exposición y la prevención del ritual. En la terapia cognitiva, se anima a la persona a que identifique los pensamientos y actitudes distorsionados y los sustituya por otros más saludables. La siguiente lista muestra los principales errores cognitivos de las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo y muestra ejemplos de ello:

• Pensamiento en “blanco o negro” o pensamiento dicotómico
Ejemplos: “Si no estoy totalmente seguro, entonces corro un peligro
enorme y abrumador”. “Si no lo hago perfectamente, entonces
lo haré horrible”.
• Pensamiento mágico
Por ejemplo: “Si tengo un pensamiento malo u horrible, ciertamente
eso hará que ocurra algo malo u horrible”.
• Exageración del riesgo y el peligro
Por ejemplo: “Si me arriesgara, incluso mínimamente, probablemente
ocurriría algo terrible”.
• Perfeccionismo
Ejemplo: “Cualquier cosa que haga será intolerable a menos que
esté perfecta”.

Sin embargo no podemos olvidar que esto son solo pequeñas nociones del trabajo que habría que hacer en consulta.

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Aurora López, Psicóloga Sanitaria.

 

2018-03-01T16:11:27+00:00

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